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- El III Informe de Indicadores de Comunidades Energéticas, elaborado por el Observatorio Energía Común, identifica que estas figuras han experimentado un crecimiento del 27% en el último año.
- Más de la mitad de las comunidades energéticas analizadas desarrolla o prevé desarrollar medidas para combatir la pobreza energética.
- El estudio refleja la madurez de un modelo con creciente impacto social y territorial en nuestro.
Las comunidades energéticas continúan afianzándose en España como una herramienta clave para democratizar la transición energética y generar impacto social y territorial. El III Informe de Indicadores de Comunidades Energéticas, presentado esta mañana en el espacio Infinito Delicias, en Madrid, por el Observatorio Energía Común —una iniciativa de Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) junto a Redeia y con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico—, ha identificado 837 iniciativas activas en 2025, 182 más que el año anterior. Este crecimiento confirma la expansión y madurez de un modelo ciudadano cada vez más extendido y orientado al impacto comunitario y local.
En este contexto, las Oficinas de Transformación Comunitaria (OTC) han desempeñado un papel relevante en el impulso de este modelo. De hecho, la mitad de las comunidades energéticas existentes en España se han constituido en los dos últimos años, coincidiendo con el despliegue de estas oficinas de acompañamiento y dinamización territorial.
La directora de Desarrollo Sostenible de Redeia, Laura Quintana, ha destacado la evolución positiva de las comunidades energéticas y su aportación a la transición energética: “Los datos del informe confirman que las comunidades energéticas se consolidan como una herramienta real y positiva de transformación, que acelera la transición energética gracias a la participación activa de la ciudadanía, con beneficios directos en su entorno. En Redeia, estamos comprometidos con impulsar este tipo de proyectos clave para construir un modelo energético más sostenible, inclusivo y resiliente, capaz de generar oportunidades y cohesión en el territorio”.
Los datos presentados durante la jornada muestran que uno de cada diez de los municipios españoles cuenta con alguna comunidad energética. Por volumen, Cataluña, Comunitat Valenciana, País Vasco y Navarra siguen siendo las comunidades autónomas con mayor número de iniciativas. Especialmente destacable el incremento de comunidades energéticas que se ha producido en Asturias, Canarias y Extremadura.
El informe pone también el foco en el grado de desarrollo real de los proyectos impulsados por estas comunidades. Según el análisis realizado sobre el grupo de control del observatorio —integrado por aquellas comunidades energéticas que han aportado información completa sobre su actividad—, el 27% cuenta actualmente con instalaciones de autoconsumo colectivo operativas, mientras que buena parte de las iniciativas se encuentran en fase de desarrollo, tramitación o despliegue.
El autoconsumo continúa siendo el principal ámbito de actuación de estas iniciativas, aunque el estudio detecta un avance creciente de proyectos relacionados con movilidad sostenible, almacenamiento energético y rehabilitación de viviendas.
“Las comunidades energéticas están demostrando que la transición energética puede construirse desde el territorio y con la ciudadanía en el centro. La consolidación que refleja este informe confirma que existe una demanda social clara de participar en un modelo energético más democrático, justo y cercano. Estas iniciativas no solo impulsan renovables, también generan cohesión social y nuevas oportunidades para municipios y barrios. El reto ahora es consolidar este avance, eliminando barreras administrativas y regulatorias para que más proyectos puedan pasar de la planificación a la puesta en marcha efectiva”, ha señalado Juan Ortiz, director general de ECODES.
Un modelo con impacto social y territorial
Uno de los datos más relevantes del informe es el impacto social que hay tras estas organizaciones. El 51% de las comunidades analizadas ya desarrolla o tiene previsto implementar acciones directas contra la pobreza energética, reforzando su papel como herramienta de cohesión social.
Por su parte, Miguel Rodrigo, director del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) destaca que “En un contexto en el que la transición energética exige acelerar un despliegue renovable que beneficie a las personas y a los territorios, reforzar la resiliencia del sistema y garantizar que nadie se queda atrás, las comunidades energéticas representan un instrumento estratégico. Porque la transición energética no es solo un proceso tecnológico o regulatorio; es, ante todo, un proyecto colectivo que hemos acompañado desde el IDAE con las ayudas de los programas CE Implementa y CE Oficinas, que han beneficiado a 262 comunidades energéticas con 108,4 millones de euros y han propiciado la creación de 74 OTCs con otros 18,4 millones”.
El estudio también recoge avances en materia de igualdad dentro de las estructuras de gobernanza. En 2025, una de cada tres personas que forman parte de juntas directivas o consejos rectores de comunidades energéticas son mujeres. Aunque la participación femenina en puestos de liderazgo sigue siendo limitada, los datos apuntan a una evolución positiva hacia modelos más paritarios.
Las comunidades energéticas se consolidan así como uno de los actores más innovadores y transformadores del ecosistema energético español, combinando generación renovable, participación ciudadana e impacto social en el territorio.