Somos un gestor global de infraestructuras esenciales de electricidad y telecomunicaciones
- Este ritmo inversor, unido a las mejoras previstas en el proceso de tramitación, permitirá que toda la planificación esté en servicio o en ejecución en 2031.
- La compañía prevé para el periodo 2026-2029 un crecimiento del 35% en su base de activos regulados (RAB): alcanzará los 12.000 millones de euros a finales de 2029 y superará los 15.000 millones de euros a cierre de 2031.
- El grupo basará sus inversiones en una financiación sólida y diversificada sin necesidad de ampliar capital y anuncia un dividendo que crecerá a un ritmo del 2% anual, hasta alcanzar los 0,87 €/acción en 2029.
Redeia, gestor global de infraestructuras esenciales de electricidad y telecomunicaciones, ha presentado el ciclo de inversión más ambicioso de su historia para ejecutar la próxima Planificación eléctrica en España. El grupo despliega un nuevo Plan Estratégico con horizonte 2029 con el que va a elevar un 70% la inversión media anual en Red Eléctrica respecto a su anterior plan. Así lo han anunciado hoy la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, y el consejero delegado, Roberto García Merino, tras la presentación de resultados correspondientes a 2025.
Este incremento en la capacidad de gestión e inversión de la compañía, unido a las mejoras previstas en el proceso de tramitación, permitirán que toda la nueva planificación aún en fase de elaboración (con una inversión prevista en la propuesta sometida a consulta pública de 13.100 M€, según la normativa vigente) se encuentre en servicio o en curso en 2031, con un valor de puestas en servicio de 11.100 M€ (85% de la planificación) y 2.000M€ en ejecución.
Redeia compromete en el periodo 2026-2029 una inversión de 6.000 millones de euros en el TSO, que sumados a la inversión ejecutada en 2025 y a las previstas en los ejercicios 2030 y 2031 permitirá alcanzar las puestas en servicio planteadas, considerando las mejoras normativas en curso y las previstas como consecuencia de la transposición de la regulación europea.
“Con el nuevo plan estratégico damos un salto hacia el futuro para ejecutar la próxima planificación, aún no aprobada, con el foco puesto en las nuevas demandas del tejido productivo, centros de datos, electrificación del transporte, puertos o hidrógeno verde, entre otros consumos”, ha explicado la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, para quien “esta nueva fase de la transición ecológica requiere seguir invirtiendo en infraestructura, pero también incorporar tecnología, digitalización, innovación y nuevas capacidades para una operación del sistema eléctrico cada vez más compleja, cuya prioridad seguirá siendo la seguridad del suministro”.
“El esfuerzo comprometido consolida una senda que la compañía ha acelerado en los últimos años, tras multiplicar por cuatro la inversión desde 2020”, ha anunciado Roberto García Merino. El consejero delegado también ha detallado que el grupo ha ido planificando estas inversiones en materia de aprovisionamientos, por lo que hasta 2029 ya tiene garantizados más del 70% de los suministros necesarios.
Como resultado de este impulso, Redeia prevé un crecimiento del 35% en su base de activos regulados (RAB), hasta 12.000 millones de euros a finales de 2029, que alcanzan los 14.400 millones considerando la obra en curso estimada. Fuera del perímetro temporal del plan que ahora se presenta, la base de activos regulados superará los 15.000 millones de euros a cierre de 2031, a los que se sumará una obra en curso en el entorno de los 2.000 millones de euros.
Consolidación de las inversiones en Latinoamérica y fibra óptica
Como parte de su senda estratégica hasta 2029, el grupo consolidará su actividad en transmisión eléctrica en Latinoamérica y en el ámbito de las telecomunicaciones. En el primer caso, desplegará un plan de inversiones en el entorno de los 150 millones de euros, centrado en el refuerzo y la expansión de las redes de transporte en Brasil, Chile y Perú a través de su filial Redinter.
Por otro lado, la estrategia pone también el foco en la actividad de Reintel como mayor operador de fibra óptica oscura en España. Plantea una inversión de 110 millones de euros para ampliar las capacidades de su red y atender la creciente demanda de conectividad de alta calidad con el fin último de contribuir a la eliminación de la brecha digital.
Política financiera responsable y estabilidad para el accionista
En el periodo de ejecución del Plan, Redeia mantendrá una política financiera responsable apoyada en una estructura de financiación sólida y diversificada, que permitirá acometer el ciclo inversor sin necesidad de ampliar capital. Entre las magnitudes publicadas hoy, la corporación prevé hasta 2029 un ritmo de crecimiento anual del EBITDA superior al 5% y del beneficio neto en el entorno del 3%.
Por otro lado, la compañía reafirma su compromiso con una creación de valor para sus accionistas y ha anunciado una política de dividendo creciente y sostenible y una senda clara para alcanzar los 0,87 euros por acción en 2029, lo que supone un crecimiento anual del 2% durante el periodo.
Nuevo Plan de Sostenibilidad
Redeia ha presentado asimismo el nuevo plan de sostenibilidad para el periodo 26-29, una vez cerrado, el vigente hasta finales de 2025, con un cumplimiento del 106 %. El nuevo compromiso con la sostenibilidad, que se presenta como palanca del plan estratégico, se estructura en torno a dos ambiciones: contribuir a la creación del modelo energético del futuro (con una red más sostenible y resiliente y una operación del sistema que siga posibilitando la integración segura de generación renovable e impulse la descarbonización de la economía) y generar un impacto positivo en personas, territorios y medioambiente.
Para ello, se establecen objetivos medibles que abarcan a todo el grupo: desde impulsar la electrificación y reducir significativamente las emisiones, hasta garantizar un impacto positivo sobre la naturaleza y fomentar el desarrollo del territorio, pasando por extender criterios de sostenibilidad a toda nuestra cadena de suministro.
Asimismo, se refuerza la innovación y la digitalización al tiempo que consolidamos nuestro modelo ético de gobernanza y avanzamos hacia una financiación cada vez más sostenible. “En conjunto, estos objetivos nos permiten afrontar la transición energética con rigor, responsabilidad y visión de futuro, asegurando que nuestro crecimiento vaya siempre acompañado de valor social y ambiental, para lo que contamos con nuestra Estrategia de Impacto Integral y un nuevo plan de Innovación social”, ha sentenciado Corredor.