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- Esta nueva relación con los ecosistemas forestales nace de un proceso de reflexión para consolidarse como agente tractor en la transformación positiva de los bosques.
- El libro identifica seis vínculos clave entre los bosques y el sistema eléctrico y reconoce el papel esencial de estos en la protección de las infraestructuras, la lucha contra el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la revitalización del medio rural.
- La iniciativa incluye un catálogo de acciones basadas en la restauración, la conservación y la educación ambiental que promueven la bioeconomía y la innovación en el territorio.
Redeia presenta su ‘Libro Blanco de los Bosques’, un documento estratégico con el que la compañía redefine su relación con los ecosistemas forestales con el objetivo de fortalecer la resiliencia climática, conservar la biodiversidad y promover el desarrollo sostenible en el territorio.
Con esta nueva hoja de ruta, Redeia va más allá de la mitigación de impactos y de lo que exige la normativa y se convierte en una fuente de valor compartido con el territorio forestal. Este nuevo enfoque integra de forma más ambiciosa la restauración ecológica y la forma de interactuar con los bosques en su estrategia corporativa, con el propósito de actuar como agente tractor en la transformación del territorio forestal a partir de la integración de la restauración ecológica, la gestión sostenible y la valorización de sus servicios ecosistémicos.
Así, el Libro Blanco identifica los vínculos clave entre los bosques y las infraestructuras eléctricas y reconoce el papel esencial de los ecosistemas forestales en la protección de estas instalaciones y el servicio esencial que ofrecen, además de su función clave en la lucha contra el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la revitalización del medio rural a través de la innovación, el emprendimiento y la cooperación.
En concreto, esta estrategia transformadora se articula en cuatro áreas de actuación: el tratamiento de la vegetación para el mantenimiento de la zona de servidumbre y el acceso a las infraestructuras eléctricas; la restauración de zonas degradadas; el apoyo a la gestión forestal sostenible; y el liderazgo institucional.
“La estrecha relación entre las infraestructuras y el medio natural debe evolucionar hacia un modelo en el que de forma voluntaria generemos valor compartido con el territorio y contribuyamos de forma activa a su resiliencia. Es una apuesta por el futuro del territorio, por su riqueza natural y su vitalidad social”, señala Eva Pagán, directora corporativa de Sostenibilidad y Estudios de Redeia, que destaca que los bosques no son solo un entorno a proteger sino un “aliado estratégico para garantizar un sistema eléctrico más seguro, eficiente y alineado con la transición ecológica”.
Catálogo de acciones ya en aplicación
Para aplicar este nuevo marco, Redeia ha desarrollado un catálogo de acciones estructuradas en dos pilares: la acción forestal basada en una gestión sostenible y la restauración; y la educación y la formación. El objetivo es mejorar la capacidad de los bosques de afrontar amenazas como incendios, abandono o pérdida de su valor a través de actuaciones de recuperación ecológica, impulso a la bioeconomía, valorización de servicios ecosistémicos, desarrollo de soluciones innovadoras basadas en la naturaleza, así como programas de sensibilización y capacitación en el medio rural.
La primera actuación conforme a este catálogo ya está en marcha y se trata de una alianza con la Fundación Naturaleza y Hombre en la montaña oriental de Cantabria: el proyecto ‘Bosques flotantes’, que ya ha dado sus primeros pasos en 2026 e incluye diferentes actuaciones para la mejora del hábitat a través de la erradicación de vegetación alóctona y la reforestación con especies autóctonas; bioeconomía mediante la plantación de setas o el fomento de la actividad económica rural con un ecomuseo interpretativo e itinerante. También integra el pilar de la educación y sensibilización mediante talleres y voluntariado.
El Libro Blanco de los Bosques está alineado con los objetivos climáticos nacionales y europeos. Nace de un proceso de reflexión y orienta el vínculo de la compañía con los bosques a futuro, en línea con el Plan de Sostenibilidad 2026-2029 aprobado este año. También se enmarca en su Estrategia de Impacto Integral, que promueve un impacto social y medioambiental positivo en España y Latinoamérica, las geografías donde opera.
Redeia y sus filiales llevan años trabajando en este campo y cooperando en la conservación de ecosistemas terrestres y marinos de la mano de alianzas territoriales con instituciones y organismos. En 2009 inició el proyecto el Bosque de Red Eléctrica, con el que ha contribuido a la recuperación de un total de 27 bosques en los que ha plantado más de 901.336 árboles y arbustos.